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  • El corralito al dólar desplomó más de un 10% la venta de inmuebles en Capital

    LAS DIFICULTADES PARA COMPRAR ESOS BILLETES PARALIZÓ EL NEGOCIO DE LOS LADRILLOS

    Las cifras corresponden a diciembre y para los especialistas las medidas oficiales son la explicación a esa caída. El registro sólo es superado por dos años magros: 2001 y 2008

    s restricciones a la compra de dólares finalmente pegaron de lleno en el mercado inmobiliario. Desde que el Gobierno dispuso en diciembre pasado trabas para hacerse de esos billetes los agentes inmobiliarios comenzaron a advertir sobre un freno en el ritmo de las operaciones. Y ahora confirmaron esas previsiones. La compra-venta de inmuebles alcanzó en diciembre de 2011 las 6.320 unidades, un 10,4% por debajo de los registros del mismo mes de 2010, toda una muestra del efecto negativo que tuvieron las trabas para comprar dólares impuestas por el Gobierno. Así surge de un trabajo elaborado por el Colegio de Escribanos de la ciudad de Buenos Aires. “Se dieron dos situaciones bastante particulares. Por un lado, quienes querían comprar pero se les complicaba conseguir los dólares. Y por el otro, los vendedores que o no aceptaban los pesos debido a que al mismo tiempo los precisaban para comprar otra vivienda, o que directamente retiraban la propiedad del mercado debido a la lentitud de las operaciones”, explicó a El Cronista Jorge Toselli, director de JT Inmobiliaria. El dato de la caída registrada en diciembre pasado es importante, pero toma mayor dimensión aún si se detiene en que se trata del tercer peor rendimiento de un mes de diciembre de los últimos 13 años. Sólo fue superado por dos momentos bastante oscuros de la economía argentina: 2001, cuando se concretaron 4.078 escrituras mientras todo se caía a pedazos; y 2008 (5.931 escrituras), cuando la crisis financiera mundial afectó a la región. “El nuevo régimen de control de cambios que en forma conjunta pusieron en práctica la AFIP, con la convalidación previa de la compra de dólares por parte de los inversores, alteró la fluidez con la que se movía el mercado inmobiliario”, señaló el relevamiento realizado por el Colegio de Escribanos. Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, también apunta a las restricciones en la compra de dólares. “Sin dudas las complicaciones cambiarias llevaron a que se viera un parate en el mercado, aunque creo que para marzo tendremos un panorama bastante más claro de cómo es la situación. Seguramente el saldo no será el mejor, pero esperemos que no sea tan duro como se puede suponer”, sostuvo el directivo. Además, Walenten hizo referencia a que en diciembre pasado hubo más feriados y asuetos que en igual mes de 2010, que también tuvieron algún efecto. Uno de los datos llamativos es que la evolución del mercado mostró en diciembre un crecimiento del 3% en comparación con noviembre del año pasado, aunque de todos modos para los analistas es una cifra demasiado baja ya que diciembre históricamente es un buen mes para el mercado inmobiliario. Otra de las conclusiones destacadas es que se pone cada vez más de manifiesto el incremento de precios de los inmuebles. Pese a la caída del 10% en la cantidad de operaciones entre un año y otro, se registró una mejora del 5,3% en el volumen operado, que llegó hasta los $ 2.898 millones. Medido en pesos, el crecimiento fue del 17,5% en pesos, y del 9% si se toman los valores en dólares. Por otra parte, el Colegio de Escribanos de Buenos Aires mostró que entre enero y diciembre del año pasado se anotaron operaciones por el equivalente a u$s 6.562 millones, superando en un 11,4% el récord previo que se había registrado en 2010, y el anterior, que regía desde 2008, en un 16 por ciento. A lo largo de 2011 se totalizaron 64.031 operaciones de compra-venta, que movieron 23.188 millones de pesos.

    FUENTE: CRONISTA COMERCIAL

  • Usados, cotizados y con demanda

    Son la alternativa para quienes no pueden acceder a viviendas a estrenar o para los que prefieren una oferta de calidad en edificios con materiales únicos, de décadas pasadas.

    Si bien una parte importante del mercado prioriza los departamentos nuevos (en especial los que compran como inversión), la venta de unidades usadas sigue funcionando a buen ritmo.

    De hecho, su incesante movimiento cumple un rol fundamental en el funcionamiento del mercado inmobiliario, ya que el público que busca buenas construcciones y de mayor amplitud está casi obligado a recorrer viviendas usadas a la hora de mudarse y también de invertir.

    Para Martín Llauró (h.), director de MLL Propiedades, «los barrios testigo como Recoleta y Palermo promedian los 3000 dólares el m2 y con un piso de 2000 dólares, aunque en determinados casos ascienden a 4000 o 5000 dólares. Factores como la antigüedad, el estado del edificio y de la unidad, y si dispone o no de cochera, son determinantes en el momento de la elección. Es entonces cuando se plantea el tema de la reposición, ya que con frecuencia escuchamos quejas de los que venden a cierto precio que cuando tienen que comprar no consiguen nada por ese valor».

    Llauró agregó: «Muchas veces las comparaciones no se plantean correctamente, ya que hay que recordar que los precios ofrecidos no son los de realización y en ocasiones hay diferencias importantes. Además es primordial comparar la antigüedad, la luminosidad, el estado y demás. Si se vende antiguo y a reciclar, y se pretende comprar nuevo, obviamente habrá una diferencia; lo mismo ocurre si se vende un contrafrente cerrado y se quiere comprar un piso alto al frente. Frecuentemente la gente equivoca al comparar y es ahí donde vienen las decepciones».

    Por su parte, Diego Migliorisi, socio gerente de Migliorisi Propiedades, explicó: «El mercado está dividido por los gustos e intereses de cada comprador, pero se observa en los últimos meses una gran demanda de viviendas sin o con bajas expensas, que escasean y que hicieron que sus valores se hayan incrementado un 15% respecto de 2010. En barrios como Villa Crespo, Almagro, Chacarita, Palermo o Caballito se encuentran generalmente muy buenas opciones».

    Migliorisi agregó: «La venta de estos inmuebles es más rápida, pero la reposición no equilibra la balanza con las ventas».

    Los brokers sostuvieron que los que prefieren estas propiedades pueden encontrar mayor independencia con algún espacio extra como patio, terraza o jardín. Por otro lado hay quienes eligen vivir en edificios tradicionales por temas de seguridad, servicios, cocheras (en muchos casos los PH no tienen) y demás, que son contraprestados con el pago de expensas. Si bien los costos varían entre un 25 y 35% con las unidades a estrenar, hay compradores que optan por inmuebles usados ya sea por ubicación, calidad de construcción, accesorios y precio entre los varios factores que definen una venta.

    Migliorisi afirmó: «En barrios como Villa Crespo, Almagro, Parque Centenario, Abasto, Boedo, Chacarita y Colegiales, donde el auge de la construcción comenzó después de 2004, el 80% de lo que se construye son unidades de 1 y 2 ambientes, y en menor medida de 3, 4 y 4 ambientes con dependencia; por lo tanto, para una familia que crece, muchos veces es difícil adquirir un inmueble a estrenar y quedarse en el barrio, por lo que tiene que optar por uno usado o cambiarse a una zona donde la proporción de viviendas nuevas de 3 y 4 ambientes es mayor, como Palermo, Caballito, Belgrano, Barrio Norte, aunque en estos casos la diferencia en valores puede ser de un 50 a un 60 por ciento».

    Francisco Altgelt, que está a cargo del área residencial de M. Altgelt Negocios Inmobiliarios, explicó: «En zonas como Barrio Norte, los departamentos grandes y medianos son los que más se acercan al valor promedio del mercado de entre 2200 y 2400 dólares el m2 en la franja de Santa Fe, 9 de Julio, Pueyrredón y Avenida del Libertador (en las cuadras aledañas están cerca de los 2000 dólares). La demanda de estas viviendas es escasa y en general el proceso de venta exige unos seis meses. En tanto, con los departamentos chicos, que son los más buscados, es muy difícil establecer un precio estándar porque, por ejemplo, un departamento reciclado y en una buena ubicación puede venderse a unos 3000 dólares el m2, ya que es muy demandado y ni bien se ofrece al mercado hay un público que lo espera con ansiedad. Los que se inclinan por los departamentos medianos y grandes son aquellos que lo quieren como vivienda propia. Es decir, que se mudan para ampliarse o achicarse. Y es en este rango en el que la gente muestra mayor incertidumbre en el momento de tomar la decisión. Por su parte, la gran mayoría de los compradores de los departamentos chicos son inversores o quienes acceden a su primera vivienda».

    Con valor agregado

    En otro sentido, Hernán Oppel, de la inmobiliaria Oppel, destacó: «Si al fuerte incremento de los costos de construcción le agregamos la escasez de tierra -traducida ésta en una gran incidencia- obtenemos que el precio de las unidades nuevas también son formadoras de precios cuando se tasa un departamento usado, sobre todo si se tiene en cuenta la posibilidad o no de reposición de lo construido, no sólo en calidad, sino en ubicación. En el usado encontramos mucha más flexibilidad que en lo nuevo, ya que sólo juegan oferta y demanda: al elegir, muchas veces el público encuentra que lo usado tiene un valor agregado tan importante como no tan tenido en cuenta, como lo son las terminaciones».

    Y amplió: «Estos costos no son menores, sino todo lo contrario. Adquirir un inmueble con pisos colocados, placards con interiores o muebles de cocina completos parecen obviedades, pero que en los nuevos no siempre están. Lo mismo ocurre con los proyectos en los que encontrar plantas con lavaderos, bauleras o simplemente dormitorios cómodos no resulta una tarea fácil. Por todo esto es que lo usado vale por su valor de reposición, que muchas veces resulta superior al de construcción, simplemente porque su ubicación es irreemplazable o sus materiales de construcción son irrepetibles».

    Por su parte, Carlos J. Puente, titular de Puente Propiedades, dijo: «El mercado inmobiliario no es una línea recta; frente a la gran cantidad de unidades nuevas disponibles, en barrios como Villa Urquiza los usados se mantienen con buena demanda. El barrio tiene en su zona residencial muy buenos edificios de calidad y este nivel de construcción es muy apreciado y muchos compradores los eligen antes que unidades a estrenar».

    Puente agregó: «Frente a una sobreoferta de unidades chicas a estrenar se nota una falta de unidades de 3 y 4 ambientes de entre 100 y 150 m2, lo que provoca que el clásico departamento o semipiso de 20 a 30 años tenga una rápida comercialización. Además, cuando se habla de precios en unidades usadas con buena ubicación y calidad edilicia los valores están entre 1800 y 1900 dólares el m2».

    Según la opinión del director general de Re/Max Argentina, Sebastián Sosa, «con relación a las unidades usadas hay fuerte demanda con superficies de entre 40 y 120 m2, y precios por debajo de los 250.000 dólares. Los quieren en buen estado y en lo posible reciclados, pero se hace difícil encontrarlos a buen precio donde el propietario no lo quiera vender al valor de uno nuevo. Otro motivo por el cual la gente los prefiere es por su calidad, que muchas veces es superior a la construcción actual. En cuanto a localización se busca lo que está bien ubicado y a buen precio. Uno usado dentro de estos valores de 1 o 2 dormitorios, a buen precio, se vende en menos de un mes en nuestra firma».

    En alza

    Sebastián Sosa explicó: «Si bien se escuchan y reciben contraofertas por usados, los precios siguen subiendo y en el caso de las unidades más grandes con menos demanda se mantienen. Paradójicamente los precios suben y el que espera con la plata en la mano al final termina pagando más, ya que hay escasez de buenas unidades. Por eso, lo bueno a precio razonable sale muy rápido»..

  • Boom de compras de departamentos «en pozo»

    En la Capital Federal se construyen alrededor de 1000 unidades bajo esa modalidad de venta. Los compradores, que constituirán un fideicomiso, necesitan contar con el 30% del valor total del inmueble para adquirir la propiedad. El resto se abona, mayormente, en 24 cuotas, perìodo en que se prevé estará culminada la obra.

    Según cáculos de la consultora especializada Reporte Inmobiliario, el 80 por ciento de las construcciones que existen actualmente en toda la ciudad de Buenos Aires se están realizando bajo el sistema de venta al costo, también denominado “de pozo”. En números reales, serían alrededor de 1.000 unidades.

    “El 95% de los compradores son inversores, que lo ven como una forma de ahorro obligado, de modo de no destinar todo su excedente al consumo”, evaluó Germán Gómez Picasso, CEO de Reporte Inmobiliario, al diario El Cronista.

    Además consideró que el crecimiento de esta modalidad también está impulsado por la gran cantidad de demanda, incluso en la reventa. Según describió al matutino, hay departamentos que se revenden a un mes de haberlo comprado y luego la secuencia se repite hasta tres veces más antes de que el edificio haya sido terminado.

    En este proceso, el precio se va encareciendo mes a mes por el encarecimiento del valor del metro cuadrado. Por eso, los mismos constructores promocionan la obra como primera, segunda o tercera etapa.

    Por su parte, Juan Ignacio Mel, gerente de Ventas de Raúl Mel Propiedades, subrayó que los departamentos de uno y dos ambientes son los más buscados debuido a la facilidad para alquilarlos.

    Esa facilidad también está motivada según el barrio. Por eso, Mel sugiere a los futuros compradores adquirir una unidad en Belgrano, Palermo y Barrio Norte, o en barrios que están tieniendo gran empuje, como Villa Urquiza y Colegiales, en los que la demanda es alta, tanto para compra como para venta.

    FUENTE: INFOBAE.COM

     

     

     

  • En un abrir y cerrar de ojos

    La línea de Casas Compactas Escape House es una propuesta que crece en Europa gracias a la velocidad de entrega, al diseño y las características sustentables de la construcción.

    ener una casa lista en 60 días y mudarse con las valijas y unos pocos muebles suena más que interesante, más aún si la vivienda se ajusta al presupuesto y al estilo de vida » menos es más». Las casas compactas de Escape Houses, una modalidad de construcción de moda en Europa y distinta de las antiguas prefabricadas, podría satisfacer las demandas de quienes buscan una casa básica, pero con diseño y espíritu sustentable. «La idea es comercializar una casa de la misma manera que se compra un auto, como un producto terminado y no como un proceso largo y a veces frustrante de construcción», dice Lucas Biasini, arquitecto y gestor de Escapes Houses en la Argentina, una línea de casas compactas realizadas con una estructura en acero galvanizado normalizado, combinado con madera, placas de cemento y fenólico, esta diseñada especialmente para construída y transportada sin sufrir deformaciones. Las paredes están armadas con un sándwich de acero, lana de vidrio, madera, placas de yeso y de cemento, con aislamiento térmico y acústico, y carpinterías de aluminio con DVH. «La propuesta se enmarca dentro del concepto de las Casas Compactas, que se está trabajando mucho en Europa, fundamentalmente en estudios jóvenes que ponen el acento en lo sustentable -aclara Bisiani-. Lo sustentable pasa por el tamaño y la eficiencia aislante que reducen el consumo de energía tanto de fabricación como de uso. Priorizamos valores como la calidad, el precio fijo, el diseño contemporáneo, la velocidad en construcción y entrega, la posibilidad de reventa y el traslado, y la dimensión de sustentabilidad ambiental.» En Benavidez está la unidad modelo donde se pueden apreciar las dimensiones, los materiales y las terminaciones. Los primeros modelos disponibles son de 42 m2, escalables a 56 y 84 y según Bisiani, el plazo de entrega de la unidad de 42 m2 es de 60 días. El showroom se encuentra en la rotonda de acceso al barrio Santa Clara, Tigre, y para visitarlo hay que acordar una entrevista. www.escapehouse.com.ar

    FUENTE: LA NACION

  • Vienen por turismo, pero se quedan a vivir e invierten en vivienda

    Un parisino viaja a Barcelona para participar de un intercambio universitario. Allí debe compartir un departamento con otros seis compañeros procedentes de distintos países de Europa: un alemán aplicado y estudioso, una inglesa obsesiva y pulcra, un italiano rabioso y temperamental, un danés apático, una española efusiva y barullera y una belga lesbiana. Las diferencias en el grupo son evidentes y la convivencia se torna insoportable, pero aun así logran salir adelante.

    Esto, que en realidad es el plot del desopilante film francés «Piso compartido», protagonizado por la bella Tatou Audrey (la inolvidable «Amelie») y Defrance Cecile, bien podría suceder en cualquier departamento de Buenos Aires, desde que decenas de extranjeros la eligen año a año como su lugar de residencia. La experiencia de conocer otro país, vivir solos y estar en contacto con otra cultura es el denominador común de estos «trotamundos».

    «El compartir un departamento es la única alternativa que tenemos la mayoría de los que llegamos desde otro país, pues no contamos con los papeles necesarios (garantías) para entrar en el sistema tradicional de alquileres», dice Hasmel, un colombiano de 31 años que en unas semanas abrirá su propia agencia de turismo en la zona del microcentro porteño.

    Presente y futuro

    Es cierto que ya no hay resabios de la época del dos por uno para los turistas foráneos. Aquellos años posdevaluación 2001, cuando compraban sin consultar los precios y se llevaban todo por duplicado. Si bien el cambio todavía les favorece, aquellos que conocieron primero la Argentina «del remate», luego descubrieron un país distinto. Una tierra que se fue consolidando como destino turístico ya no por ser un lugar «regalado» sino por sus incontables atractivos, sus servicios, sus paisajes, su cultura, su historia, su gente. Un país que con los años se convirtió (como había ocurrido en el siglo pasado) en cuna de estudiantes universitarios extranjeros y de turistas foráneos en general.

    «Hoy, al igual que hace diez años, las calles, los bares, todos los espacios de la Ciudad de Buenos Aires están repletos de extranjeros. Pero el perfil del turista cambió radicalmente. Y más allá de que la mayoría viene por poco tiempo a conocer la Argentina turística, cada vez somos más los que apostamos por el país y pensamos más en largo plazo». La confesión es de Rhianne, una norteamericana que llegó por primera vez junto a sus padres en septiembre de 2003 y dos años más tarde decidió regresar para estudiar español. «Nunca más me fui. Llevo seis años y tengo mi vida aquí. Me recibí hace unos meses de licenciada en Relaciones Internacionales. Tengo un buen puesto en una conocida empresa y en mis tiempos libres doy clases de apoyo de inglés a estudiantes secundarios».

    La casa propia

    Rhianne compartió con una francesa un monoambiente en San Telmo durante dos años. Luego se mudó a Almagro, a una vieja casona reciclada junto a dos franceses, un brasileño y tres alemanes. «Siempre llegaba un compañero nuevo procedente de algún lugar distinto», aclara la joven que con el tiempo pudo comprar su propio departamento en Recoleta. «Es un proceso lógico que se repite entre los extranjeros que venimos con la idea de quedarnos. Nos conviene, y no deja de ser una inversión en un país donde el ladrillo cotiza en alza».

    Como Rhianne, el grueso de los extranjeros que llega a Buenos Aires con vistas a quedarse por un tiempo primero se vuelca al segmento de los alquileres compartidos. «Compartir gastos entre varios se fue haciendo habitual entre los turistas internacionales», aclara Jorgelina Young, socia fundadora de Buenos Aires Travel Rent, empresa dedicada al alquiler temporario de departamentos amueblados.

    También al igual que Rhianne, un gran número de extranjeros decide comprar una propiedad. «El tipo de cambio sigue siendo tentador. Claramente los beneficia. Si agregamos a esto que el valor del metro cuadrado es más bajo que en sus países de residencia, que tienen servicios e impuestos menos onerosos, que encuentran muy buenas posibilidades de inversión y que con el aumento constante del turismo en Buenos Aires -teniéndolo alquilado aunque sea una semana al mes- la propiedad se les mantiene sola, el negocio cierra», aclara Young.

    En coincidencia con Young, Andrea Valdés afirma: «Es realmente curioso que muchos llegaron como turistas en busca de tango y vino, a una Buenos Aires idealizada como película del 50 en blanco y negro, y descubrieron la verdadera urbe cosmopolita, planificada y desarrollada, diferente a otras ciudades latinoamericanas y parecida a las de otras latitudes», dice la titular de Valdés Bienes Raíces.

    Respecto del perfil de cliente, la asesora inmobiliaria aclara que «hay dos bien diferenciados: están los que buscan departamentos pequeños y tradicionales, en ubicaciones cercanas a universidades receptoras de alumnos latinoamericanos como Palermo o Belgrano. En su mayoría son unidades de entre 40 y 70 m², y los valores arrancan desde u$s 80.000. También están los que se interesan por ubicaciones top como Puerto Madero, o torres a estrenar con todos los amenities, seguridad, en pisos altos y en lo posible con cochera. Son en su mayoría unidades de entre 60 y 100 m², y los valores tienen un piso de u$s 150.000», sentencia Valdés.

    Como un argentino más

    Javier es español. Vino a Buenos Aires en 2008 y ese mismo año decidió volver y radicarse definitivamente. «Es increíble cómo me cambió la forma de sentir, de vivir Buenos Aires. Hoy soy un argentino más. En tres años incorporé el idioma, los sabores autóctonos como el mate o el dulce de leche y la gastronomía en general. Incorporé hábitos y costumbres. Ya no siento ese trato diferenciado que uno tiene cuando viene por primera vez y se sabe realmente un turista. Y lo mejor es que los argentinos me hacen sentir uno más», considera el joven de 22 años nacido en Valencia, aunque vivió la mayor parte de su adolescencia en Madrid.

    «La gran diferencia la noto cuando retiro el dinero que todos los meses me depositan mis padres en el banco. El dólar sigue siendo una moneda fuerte en relación con el peso argentino. La idea es recibirme el año que viene (estudia fotografía) y no depender más de la ayuda de mi familia». Javier vive en un segundo piso por escalera de un departamento que compraron sus padres en Palermo Soho. «Alquilé el primer año un monoambiente amueblado y después salió la oportunidad de comprar», aclara.

    Alquilar un departamento amueblado oscila entre 700 y 1.000 dólares mensuales un monoambiente (para dos personas); entre 900 y 1.400 dólares un dos ambientes (para cuatro personas); y entre 1.300 y 1.700 dólares un tres ambientes (para seis personas). En general, el alquiler incluye muebles, ropa blanca, impuestos, expensas, servicio de cable e internet y limpieza una vez por semana.

    A pesar del auge de esta modalidad de alojamiento, este segmento aún no forma parte de las estadísticas oficiales que da la Subsecretaría de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El dato que surge de informes de esa cartera es que el 86 por ciento de los turistas que viven en «alojamientos alternativos» son extranjeros. Esa denominación comprende a hostels y bed & breakfast. El 14 por ciento restante corresponde al grupo de turistas del interior del país. En cuanto a la procedencia de los visitantes foráneos, se advierte un aumento en el arribo de estadounidenses, australianos y fundamentalmente de jóvenes oriundos de países europeos, principalmente ingleses, holandeses, alemanes, españoles y franceses.

    El dato curioso en el mercado de alquileres temporarios es que un gran porcentaje de los departamentos pertenecen a dueños extranjeros. «Generalmente en un primer viaje establecen contacto con un profesional local, seguramente relacionado con turismo o bienes raíces, que los asesora en su posible inversión. Luego mantienen el contacto a través de internet, enviándoles datos, fotos, planos, mapas y precios», afirma Andrea Valdés.

    «Antes de realizar la compra consultan sobre los barrios que más se alquilan en forma temporal y cuáles son los más seguros. Para este tipo de alquileres nosotros recomendamos barrios como Recoleta o Palermo, departamentos pequeños y en lo posible con servicios (seguridad 24 horas, laundry, pileta, etc.). La ubicación del inmueble y las comodidades que ofrezca son de suma importancia al momento de alquilar», afirma Jorgelina Young y agrega: «En el caso de nuestros clientes, siempre han sido primero inquilinos. Han venido a nuestra ciudad un par de veces antes y luego de comprar nos han vuelto a contactar para entregar la propiedad en alquiler».

     

    FUENTE: AMBITO.COM

  • Resguardar ahorros

    Compro ladrillos, no me equivoco. Esta conclusión es unánime, pero se llega después de conocer diferentes opiniones. Es que la historia vuelve a repetirse: momentos de crisis en los activos financieros y de incertidumbre en los mercados. «Mucha gente pierde dinero y otros no saben muy bien adónde invertir.

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